Por ANA MARÍA JARAMILLO
De la basura nació un asentamiento a finales de 1950, que se fue poblando con mayor intensidad durante las décadas del sesenta y setenta, y fue el refugio de más de cien tugurianos, entre adultos, ancianos, niños, provenientes del campo y de pueblos, desplazados por la violencia y en busca de construir, bajo otras circunstancias, lo necesario para tener una vida digna.
Cuando se observa la fotografía de los ranchos, se puede advertir un sentido de unidad en la construcción, que va cohesionando un espacio gracias a la mutua colaboración mediante los convites. Hoy este sector se reconoce como El Morro de Moravia y es un ejemplo de resistencia.
Algunos ranchos o tugurios se ubicaban también en La Alpujarra, Otra Banda, las zonas noroccidental y nororiental, La Paralela, entre otros lugares de la ciudad, y fueron apoyados por curas de la teología de la liberación como Vicente Mejía, Gabriel Díaz, Oscar Vélez, quienes para la defensa ante los desalojos o ataques de la Policía, se apoyaban en líderes del partido comunista, líderes sindicales y organizaciones estudiantiles.
Para la época, las Juntas de Tugurianos, los comités populares, comités femeninos fueron algunas de las formas organizativas que proyectaban una visión colectiva, para obtener logros políticos hacia el mejoramiento integral de sus barrios o sectores, acentuando cierta independencia de los poderes estatales.
Sin embargo, los dirigentes de la ciudad tenían una visión muy diferente sobre estos asentamientos, en favor de lo que consideraban estético para la mirada de los visitantes, tal como puede leerse en una noticia de El Colombiano del 6 de agosto de 1968: “El municipio, como se sabe, está adelantando la erradicación de tugurios con el fin de lograr la estética presentación de la ciudad en este mes de agosto cuando en Medellín se cumplen actos de carácter internacional”. Y es que en Medellín, entre 1890 y 1950, se realizó el mayor esfuerzo por transformar el aspecto pueblerino de la ciudad para darle una apariencia moderna. En este proceso de modernización hubo tres instituciones claves que lo apoyaron: el Concejo de Medellín, la Sociedad de Mejoras Públicas y las Empresas Públicas de Medellín.
En la misma noticia citada, se menciona el traslado de familias a soluciones de vivienda construidas en la urbanización Santander y por la Fundación Casitas de la Providencia, situación que continúa para la década del setenta. Frente a los traslados o reubicaciones, los Tugurianos de los barrios Fidel Castro y Camilo Torres se pronuncian en un Boletín del 5 de junio de 1977: “Compañeros Tugurianos: el presente comunicado tiene como objetivo de informarles: Que el Gobierno tiene nuevos planes a desarrollar en el Barrio Fidel Castro y Camilo Torres, el cual hace que desaparesca [sic] la mayor parte de los Barrios o mejor dicho todo; pero lucharemos con todas nuestras energías, para defender nuestras viviendas, los lotes que tenemos para la Escuelita, el Centro de Salud, los campos de recreación que penzamos [sic] construir. Por tal motivo les informamos para que nos apoyen en esta lucha que vamos a emprender todos los moradores de estos Barrios afectados, necesitamos la solidaridad de Ustedes Compañeros […]”.
Para 1977, la administración municipal emprende un Programa de Rehabilitación y se adjudica los terrenos cambiando su carácter de bien fiscal a bien de uso público. Esto conlleva al traslado del basurero, a principios de los ochenta, al relleno sanitario de la Curva de Rodas. Gracias a la organización popular, se inicia un proceso de formalización del barrio y legalización de predios, por medio del trabajo de la comunidad en la construcción de vías, andenes, dotación de servicios públicos y redes eléctricas.
Pese a ello no todos lograron reconocimiento como poseedores, persistiendo hasta hoy los asentamientos al igual que la falta de condiciones dignas para habitar el territorio. Con los años, el barrio y sus sectores siguen creciendo, así también crecen y se fortalecen las relaciones vecinales que han resistido por décadas el abandono y los atropellos de más de veinte gobernantes de la ciudad.
