Por OMAR RESTREPO Senador
Los sucesos que se presentan en el municipio de Itagüí, en relación a la crisis que hunde al hospital san Rafael reyes no es un caso aislado; obedece a una crisis del sistema que niega el derecho a la salud a la mayoría de los colombianos, y no es algo nuevo ; viene de décadas atrás producto de la corrupción; de la captura del sistema por parte de clanes políticos regionales en contubernio con actores del sector privado. Liberar la salud de este entramado clientelar, mafioso, corrupto y perverso pasa por una reforma que modifique su estructura y supere la racionalidad del lucro; pues los derechos no pueden seguir estando en el mundo de los negocios.
Mi solidaridad con los trabajadores de la salud y las comunidades del municipio de Itagüí Antioquia; por la situación que están atravesando en estos duros momentos con respecto a la profunda crisis de su hospital Rafael Reyes. A todos ellos mi consideración y votos porque esta horrible noche sea superada lo más pronto posible.
Como congresista elevo mi voz esperando tenga eco en las autoridades del Orden nacional y regional y las mismas pongan en marcha medidas de carácter urgente a fin de superar esta horrible realidad de sufrimiento y dolor de las comunidades.
Mi rechazo total a quienes desde las toldas políticas quieren instrumentalizar el dolor, la impotencia y la tragedia de la comunidad movilizando pasiones de odio con propósitos electoreros. Muchos de quienes hoy ponen el grito en el cielo por estos desafortunados hechos, que no es otra cosa que una crisis consecuencia de la corrupción; alentaron, aplaudieron y se alegraron cuando ocho senadores le dieron el estacazo de muerte a la reforma de la salud en la comisión séptima de senado.
Esta nefasta problemática la hubiéramos evitado si no se hubiese impuesto el interés particular y mezquino de quienes legislaron en beneficio de las EPS. Si en el corazón de los legisladores la hundieron y esa parte de la sociedad que los apoyo hubiese primado la razón y el interés por la vida, y no el interés por el lucro que fue lo que se impuso.
Esa mezquina e irresponsable decisión de dichos congresistas dejo en el paisaje social una crisis que sigue apagando vidas humanas y la precarización del talento humano en función de la salud.
Levantémonos contra todas estas injusticias; no permitamos que la avaricia de unos cuantos arruine la vida de millones de colombianos.
Nacimos para vencer.
